Qué ver en Mijas Pueblo: la ruta que evita las cuestas de más
A Mijas Pueblo lo ha fotografiado medio mundo y lo ha escrito el otro medio. Lo que viene no es otra lista de monumentos por orden alfabético, sino lo que le contaríamos a alguien que nos lo pregunta desde la mesa: en qué orden recorrerlo, a qué hora merece la pena y qué se resuelve en cinco minutos. Lo tenemos a un paso y ya hemos cometido todos los errores posibles, empezando por el más tonto: subir y bajar la misma cuesta tres veces en una mañana.
Un aviso por honestidad: aquí no hay horarios ni precios de museos. Cambian, y preferimos no darte un dato que acabe dejándote delante de una puerta cerrada. Compruébalo el mismo día. Lo que sí podemos darte es criterio.
Lo primero que hay que entender del pueblo
Mijas está declarado Conjunto Histórico-Artístico desde 1969, y eso no es un sello decorativo: es la razón de que el casco antiguo no se haya estirado y de que todo lo que te interesa quepa en un paseo. Hubo ocupación musulmana desde el siglo VIII y el pueblo permaneció bajo dominio musulmán hasta 1487, cuando lo conquistaron los Reyes Católicos. El topónimo procedería del árabe «Mixa».
Lo que importa para tu mañana es la consecuencia física de todo eso: es un pueblo de ladera y en su punto más alto hay una fortaleza del siglo XV. Si entiendes eso, ya sabes cómo recorrerlo.
La regla de oro: sube una sola vez
La mayoría entra por la plaza, sube a la ermita, baja a buscar un café, vuelve a subir a la muralla y termina con las piernas rotas. El truco da hasta vergüenza de simple: sube primero hasta arriba del todo y deja que el resto caiga solo. Todo lo demás está por debajo de la muralla, así que la cuesta la haces una vez y no la repites.
Plaza Virgen de la Peña, el punto cero
Es el centro del pueblo y por aquí pasa todo el mundo: estatua de burro de bronce, jardines, fuentes, un quiosco de música y un mirador sobre el Mediterráneo. Buen sitio para orientarse, mal sitio para quedarse. Trátala como lo que es, un punto de partida, y guarda el rato bueno para más arriba. De aquí salen también los burro-taxis, y a eso volvemos.
El Santuario de la Virgen de la Peña y el Mirador del Compás
La ermita de la Virgen de la Peña es del siglo XVII y está excavada en la roca: la abrió un monje carmelita en la segunda mitad de ese siglo y el santuario está literalmente dentro de una cueva. Es lugar de peregrinación y la Virgen de la Peña es la patrona del pueblo. La tradición cuenta que dos niños fueron guiados por una paloma hasta una imagen escondida entre la vegetación.
Justo al lado está el Mirador del Compás, con vistas a la sierra, a La Cala de Mijas y a la costa. Entra primero en la cueva y asómate después al mirador, no al revés: del interior en penumbra a la luz de fuera, el contraste juega a tu favor; en el otro orden, la cueva se te queda pequeña.
La muralla y sus jardines, arriba del todo
De la fortaleza defensiva del siglo XV que ocupaba el punto más alto del pueblo quedan algunos lienzos y una torre, y a la torre se puede subir. Los Jardines de la Muralla tienen miradores sobre el pueblo y sobre la Costa del Sol. Si tienes que elegir un sitio donde gastar el rato largo del día, es este y no la plaza: desde arriba se entiende de golpe la forma del pueblo, que es justo lo que no se entiende caminando por dentro.
La Inmaculada Concepción, ya de bajada
La iglesia de la Inmaculada Concepción es del siglo XVI y mezcla mudéjar y barroco. El detalle que casi nadie te cuenta está en la torre: era una torre vigía mudéjar, la Torre de la Vela, y se convirtió en campanario después de la Reconquista. Dentro conserva frescos barrocos y frescos del siglo XVI con ocho de los doce apóstoles. Fue saqueada e incendiada durante la Guerra Civil, y saber eso cambia cómo miras lo que queda. Ocho de doce: cuéntalos, es el tipo de detalle que convierte una visita de dos minutos en una de diez.
La plaza de toros, los miradores y los museos
La plaza de toros se inauguró en 1900 y es ovalada, una de las pocas del mundo con esa forma y una de las más antiguas de España. Aunque los toros no te interesen lo más mínimo, el motivo para asomarse es ese: la forma. Cerca del Ayuntamiento está el Mirador Hermanos Núñez Andreo, con vistas sobre el propio pueblo; es un punto de vista distinto al de los otros dos y merece el desvío.
De museos hay tres y nuestro consejo es elegir uno. La Casa Museo de Mijas es etnográfica, está en el antiguo ayuntamiento y recrea oficios tradicionales: panadería, molino de aceite, bodega. El CAC Mijas, el centro de arte contemporáneo, tiene una colección que incluye obra de Picasso y de Dalí, cosa que no espera nadie. Y El Carromato de Max es un museo de miniaturas montado en un antiguo carromato de circo, con más de trescientas piezas de cincuenta países, la colección del «Profesor Max», Juan Elegido Millán. Tres museos seguidos saturan; uno bien visto se recuerda.
La hora a la que subes lo cambia todo
No te vamos a dar una hora exacta, porque depende del día y de la época del año y preferimos no inventártela. Pero el patrón se repite: las primeras horas y el final de la tarde son del pueblo, y las del medio, de los grupos que suben en autobús. Si llegas y ves la plaza llena de gente con el mismo adhesivo en la solapa, sigue subiendo. Los grupos van rápido y van juntos, y la muralla casi siempre está más tranquila.
Con la luz pasa algo parecido. A mediodía cae a plomo, las fachadas se queman y las fotos salen planas. El final de la tarde es cuando los miradores dan lo que prometen, con la costa abajo y la sierra cogiendo color.
Qué merece el rato y qué es parada de cinco minutos
| Parada | Cuánto le damos | Por qué |
|---|---|---|
| Plaza Virgen de la Peña | Cinco minutos | Punto cero del recorrido, no el plato fuerte |
| Santuario y Mirador del Compás | Rato largo | La cueva y la vista a la sierra y la costa |
| Jardines y torre de la muralla | Rato largo | El punto más alto, y se sube la torre |
| Iglesia de la Inmaculada Concepción | Diez minutos | Frescos del XVI y torre vigía reconvertida |
| Plaza de toros | Parada corta | Ovalada: eso es lo que hay que ver |
| Mirador Hermanos Núñez Andreo | Cinco minutos | Mira al pueblo, no al mar |
| Casa Museo, CAC o Carromato de Max | Elige uno | Tres museos seguidos saturan |
El burro-taxi, sin rodeos
De la Plaza Virgen de la Peña salen los paseos en burro, la postal con la que se identifica el pueblo fuera de aquí. También es una actividad controvertida: hay críticas documentadas por el trato que reciben los animales. No vamos a fingir que no existe, porque la vas a ver nada más llegar, ni a soltarte un sermón.
Nuestra posición es sencilla: nosotros no lo hacemos y no lo recomendamos. El pueblo se camina perfectamente, las cuestas son parte de la gracia y las vistas buenas están donde no llega ningún burro. Si vas con niños, la estatua de bronce de la plaza sirve igual para la foto. Lo decides tú, pero sabiéndolo.
Fuera de temporada alta es otro pueblo
En julio y agosto Mijas Pueblo funciona como cualquier sitio muy visitado en verano: se camina a empujones y la cuesta, con calor, se hace el doble de larga. Fuera de esos meses el pueblo se disfruta de otra manera. Entre semana y con el sol bajo puedes pararte delante de una fachada sin que te pasen por encima, se oye el pueblo en vez de a los grupos, y los miradores son tuyos durante ratos largos.
Si vives aquí o pasas una temporada, esa es la ventaja que no tiene quien viene tres días en agosto: puedes subir un martes cualquiera de noviembre. Es la mejor visita posible a Mijas Pueblo y no cuesta más que elegir bien el día.
La bajada termina en la mesa
Lo bueno de hacer la ruta en este orden es cómo acaba: todo cuesta abajo y con hambre de la que se gana andando. Pauza está justo abajo, en La Cala de Mijas, con cocina argentina al fuego, y nos parece el final lógico de una mañana de cuestas: pauza.es.
Y si te sabe a poco, vuelve otro día a última hora, solo a los miradores. Mijas Pueblo aguanta perfectamente la segunda visita; lo que no aguanta es que lo subas y lo bajes tres veces la misma mañana.
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